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Respuesta a ¿Por qué soy comunista?

Respuesta a ¿Por qué soy comunista?

Hace unos días uno de vosotros me dijo que escribiera sobre ¿Por qué soy comunista? Llevo días reflexionando sobre ello y probablemente no pueda dar una respuesta de sí o no.

No me gusta el capitalismo, nunca me ha gustado, consumir, individualismo, etc…. Pero el comunismo pese a ser una buena idea, no logra pasar de eso…Una idea. La historia ha demostrado que no ha funcionado por la corrupción de las personas. Lo cual me lleva a reflexionar que lo que hace que una teoría sea buena o mala en la práctica somos nosotros, las personas que las usamos.

El comunismo tiene cosas buenas, y claro, cuando empiezas a tener tus propias ideas y lees mucha teoría… parece la leche, la utopía perfecta…Pero las personas somos como somos y las ideas pocas veces salen de la utopía.

Actualmente quizás sea por mi forma de vida, por mi edad, por los cambios personales a todos los niveles en los últimos años, quizás he dejado de ser una idealista de tomo y lomo. Voy a llamarlo por x motivo, ya no puedo llamarme comunista. Comulgo con muchas ideas suyas, pero no las veo factibles. Con el tiempo he comulgado con algunos conceptos capitalistas y llegado a la conclusión que quizás la práctica ideal fuera una mezcla de ambas. Pero como dije antes, las teóricas a veces cuando se ponen en práctica se corrompen.

Sea como fuere, dentro de mí viven de forma indeleble conceptos básicos del comunismo y otros del capitalismo, fruto de esa mezcla que creo todos tenemos en el fondo. Nada en demasía es bueno, nada llevado a límites tampoco. Creo en que todos somos iguales independientemente de sexo, tendencia sexual, raza, religión y demás límites que nos pongamos, creo en que en el fondo existe la bondad humana, en la comprensión, en que hay cosas mínimas necesarias como la educación, el alimento, la sanidad, creo en muchas cosas, y a estas alturas, me da igual de que signo o color sean.

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¿Por qué soy abstemia?

¿Por qué soy abstemia?

Beber alcohol es una costumbre social muy arraigada en nuestras venas, suele ir acompañado en celebraciones, comidas, etc… Es más, cuando no consumes te suelen mirar con cara de:

  • ¡Ohh, he visto un extraterrestre!

Las costumbres se supone que son para seguirlas, las normalizamos y las adquirimos como parte de nuestra esencia y tradiciones personales. La tradición en la mejor forma de perpetuar la cultura, no hablo de cultura de conocimiento sino de costumbres (nuestra historia)

Pero sin duda, la costumbre de bebe no es una que quiera colaborara a perpetuar. No soy ninguna santa, una vez incluso bebí, pero no me aportó nada. ¿Por qué se bebe? ¿Para sentirse bien? ¿Para animar la situación? ¿Por gusto? ¿Por sabor? ¿Por olvidar? ¿Por sentirse uno mismo gracias a la desinhibición? Probablemente, existan más razones pero para mí no son suficientes.

 

Me gusta ser consciente de todo, no necesito dopajes para ser yo misma, hace mucho que me liberé de las ataduras y me limité a ser lo único que sé ser: yo. Olvidar, prefiero curar mis heridas con otros vendajes. Gusto….por mucho que el vino, cerveza y otros licores sean manjares para paladares… el mío nació sin posibilidad de comprender ciertas complejidades.

¿Por qué soy abstemia? Supongo que por algo tan sencillo como lógico, no me gusta.

 

¿Pero, por qué es más extraño que no te guste el alcohol que por ejemplo no te guste el atún? Sencillo, estamos tan acostumbrados que es más normal que un gusto alimentario.

Soy abstemia, porque también he visto los efectos que causa. Seamos sinceros, ¿alguna vez se han visto borrachos? Mírense y quizás vean lo que yo cuando miro a borrachos (amigos o no)

 

Hay costumbres sociales que no pienso perpetuar, e ir cada fin de semana en busca de la botella será uno de ellos.

 

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Mi nuevo proyecto

Mi nuevo proyecto o como adentrarme en las relaciones hoy en día

Hace tiempo que una idea me recorre las neuronas. Todo comenzó con una conversación que no recuerdo durante una cena hace tiempo, una migo dijo:

  • Hoy en día sin WhatsApp no follas.

Los tiempos han cambiado, está muy claro. Cómo nos interrelacionamos también, sobre todo a nivel relaciones personales… en resumen parejas (más o menos duraderas con uno u otro fin)

Las apps, distintas webs de contactos, en concreto en España la crisis, el florecer de nuevas ideas como el poli amor, me parecen conceptos e ideas dignas de ser investigadas y chafardeados.

Llevo bastante tiempo con la idea de un par de libros que traten con naturalidad, realismo y franqueza sobre estos temas… por fin me he lanzado. El proyecto lo tengo en pañales, ideas que apunto, visiones que tengo claras y la parte que pienso disfrutar como una enana… las entrevistas.

Soy una persona, con un punto de vista y una existencia ¿Cómo tratar de reflejar una generación, una forma de hacer las cosas quedándome solamente con mi corta visión y experiencia? Es justamente por este delicado asunto que hablar, apuntar, preguntar y quizás entrometerme en intimidades ajenas es la única manera de poder llevar a cabo este proyecto. Quizás otra opción fuera experimentarlo todo, pero ¿Podría salir cuerda de una experiencia de ese tipo? Lo dudo.

Mente despierta, ideas claras y cuestionarios en preparación, tras dos preselecciones una vía email y otra vía teléfono llegaré por fin a la presencial. Mi fin, exprimir hasta conseguir la verdad, esa más allá de que piensen bien o mal de nosotros, esa que nos hace ser como somos, nuestra naturaleza. No será un estudio social, ni algo a nivel divulgación, solamente la inspiración para dos novelas que pretenden estar cargadas de la mejor definición de la vida; la tragicomedia.

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Encontrarse sin perderse

Encontrarse sin perderse

 

Encontrarse, es uno de esos raros ejercicios vitales básico y necesario pero que casi nadie hace. Porque cuando tratas de buscar algo, puedes acabar encontrado cosas que o bien no te esperabas o bien no querías esperar de ti mismo.

 

Pero encontrarse es un ejercicio revitalizante y sobre todo sincero sobre uno mismo, sobre la existencia.

Siempre he sido rara, esa a la que señalaban por no estar ubicada en ninguna tribu, grupo social… y para que mentir, soy de esos de esos bichos raros que disfruta con ello.

 

Sé que lo fácil en la vida es tener un sitio al que pertenecer de alguna u otra forma, pero soy una amante de las ovejas negras, de los lugares oscuros o simplemente diferentes.

 

La vida está llena, plagada de tantas posibilidades que determinarse al ABC común me resulta un sacrilegio a nuestro vivos.

 

No necesito encajar, no necesito ser una más ¿Para qué serlo si ello hace que mi verdadero yo se esconda tras las capas de superficialidad del deber ser? No quiero esconderme, quiero ser Yo , con todo lo malo y todo lo bueno.

 

No quiero vidas fingidas, interpretadas, sacadas de una revista, de una red social, o de un libro de moda, quiero mis imperfecciones a veces perfectas, quiero mi caos  mi orden, tras tantos años viviendo conmigo : me quiero.

Os insisto, buscaros, encontraros, y amaros, será la historia de amor más bonita de vuestra vida. Y cuando todo eso pasé, encontrad a alguien que os ame con vuestras imperfecciones perfectas.

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Idas

Idas

Hace ya más de cinco años que dejé mi tierra de nacimiento. Bueno, mi ciudad que tampoco me he ido tan lejos.

Es curioso cómo pese a estar en el mismo país la diferencia entre de dónde soy, Cádiz, y dónde vivo, Madrid, es inmensa.

Afortunadamente mi migración ha sido dentro de una agradable zona de confort, pese al cambio que supone.

Los comienzos, ese primer extraño choque cuando te das cuenta que la gente habla castellano neutro y tu oído empieza a echar de menos esa hermosa dejadez del acento andaluz. Los comienzos, siempre duros, en sitios nuevos, con la libertad de la independencia y su responsabilidad. Irse para comenzar una vida, tu vida adulta es sin duda un viaje de conocimiento, de autonocimiento. Los primero trabajos fuera de tu ciudad, en mi caso paupérrimos y para nada al nivel de mis estudios y capacidades…como nos ha pasado y les pasa a muchos (bravo por ellos, todos tenemos nuestro momento)

Darte cuenta de si llegas o no a final de mes. La Morriña, ese ser extraño que parece estar vivo y alimentarse de cada jirón que te recuerda la tierra, en mi caso cada cosa que te recuerda al mar, el olor.

 

Ya ha pasado mucho tiempo, cinco años, toda una vida montada, hecha ya aquí. Sé que es mi hogar, sé que allí no volverá por mucho tiempo, pero no lo digo con voz triste, mi voz es alegre porque tuve la suerte de no encajar allí pero sí aquí. La mayor de las personas no tienen esa suerte, la morriña les inunda el pecho.

 

Entonces, justo entonces pienso en la gran cantidad de gentes de otros lados que vinieron aquí y les entiendo. Entonces pienso en todos los jóvenes de mi edad que han dejado hueco para irse allá dónde el futuro existiera.

A mí me gustó irme, pero cuando no te gusta ¿Cómo sobrevivir a que te obliguen a dejar tu vida las circunstancias?

 

Ir y venir por el mundo, es más que viaje a través de kilómetros.

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¿Escribiré literatura erótica?

He perdido la cuenta de las veces que me han pedido que escriba literatura erótica o pseudo pornográfica…. Sí, he perdido la cuenta. En serio no me lo he llegado a plantear aún ya que con todos los proyectos que tengo para acabar, meterme en uno nuevo sería abarcar demasiado. Pero, ¿Sería capaz de escribir literatura erótica como la que nos encontramos en los números uno de las listas de ventas de libros? Lo siento, pero lo dudo.

Tengo un gran problema con la literatura de genero erótico, lo que a mi parecer es un submundo lleno de tabúes, machismo, tópicos, una visión de los roles masculinos y femeninos un tanto arcaicos.

¿Necesita una mujer un hombre para abrirse sexualmente? No creo en ello, no creo en la necesidad de que sea justamente el hombre el que constantemente alecciona a una pobre mujer mojigata. Somos libres, podemos ser nosotras mismas sin avergonzarnos de nuestras necesidades o de cómo las ejecutamos. Lo siento, pero soy capaz de ser una pervertida sin que un varón me dé lecciones. Con ello no digo que no puedan darme lecciones, más bien digo que no es necesario, que soy mayorcita, sé lo que quiero y que nosotras podemos ser las que pervertimos.

¿Necesita el sexo para la mujer un trasfondo romántico? No creo en ello, todos sabemos que con amor o simplemente con una pareja estable el sexo es mejor, puedes experimentar más, la confianza es un grado….pero señores, no es estrictamente necesario que lo uno vaya de la mano de lo otro. Además no es la realidad, ¿acaso no podemos satisfacer nuestros deseos sin la a veces carga que llevan las mujeres de la búsqueda del hombre perfecto?

Podrían escribirse mil historias eróticas donde el amor no exista, en las que los roles de hombres y mujeres sean semejantes, o quizás unos más dominantes que otros… pero no que el pan nuestro de cada día sea la sumisión de la mujer.

 

La literatura erótica me hace reflexionar mucho sobre la situación actual de nuestro sexo, sobre la cantidad de tabúes que tenemos, lo poco libres que nos dejamos ser y como pese al tiempo, a los avances de la mujer en el último siglo caemos en los mismos roles de siempre. ¿Por qué no somos más valientes y sinceras con nosotras mismas? El sexo es el sexo y el amor es el amor, porque seamos mujeres no tenemos que justificar uno con otro.

 

¿Escribiré literatura erótica? Probablemente en algún momento me pique el gusanillo, pero no estará en los cánones, será bastante más feminista y más real. Todo ello me lleva a pensar que el día que me decida no os gustará. ¿Escribiré literatura erótica? Sí y con todas las consecuencias.