Nuevo artículo: Cuando la tecnología es indistinguible de la magia

Cuando la tecnología es indistinguible de la magia

 

Es paradójico y quizá hasta curioso que tanto la ciencia/tecnología como la cultura no sean temas que apasionen al gran volumen de población. En el caso de la cultura (aunque es mi campo) hasta lo puedo comprender, porque hay personas a las que el arte, lo abstracto, la conceptualización, les parecen temas demasiado complejos. Pero nunca he llegado a entender el porqué de ese desconocimiento voluntario o quizá desinterés ante la ciencia/tecnología. Estamos rodeados en esta sociedad de la información, de Internet, de la tecnología en la palma de la mano. No tiene sentido. La ciencia, la tecnología, cuya raíz fue obviamente la filosofía, actualmente está en cada cosa que hacemos y respiramos, ¿cómo no puedes tener interés en cada cosa que te rodea? ¿Cómo no puedes tener interés en las cosas que interactúan contigo? ¿Cómo no puedes tener interés por todo aquello que te hace la vida más fácil?

Sin duda estamos ante uno de los campos del conocimiento más interesantes, en constante evolución, en constante aprendizaje. En la actualidad contamos con la gran suerte, pese a los recortes en la gran parte de países y pese a que no se invierte todo lo que se debería invertir,de tener el mayor volumen de científicos e ingenieros trabajando que haya habido a lo largo de la historia… ¿acaso no es impresionante? Estamos en una época de oro en la que además de su alta densidad nunca como hasta ahora ha podido compartirse de forma tan fácil la información entre ellos. Y ante esta edad dorada de la ciencia, ¿por qué la gran masa de la población prefiere ignorarlo?

Es bastante probable que no nos demos cuenta que un individuo de hace 100, 150 años tenga mucho más que ver con alguien de la Edad Media que con nosotros. No nos damos cuenta en qué punto estamos y hacia dónde vamos.

Ya no sólo la NASA es dueña del espacio. Países como China e incluso la India tienen ya montados sus propios programas espaciales, hacia una democratización del espacio. Todos estos avances nos ofrecen tesoros como el mapa de la Vía Láctea que nos deja impresionados y nos hace pequeñitos. Hay tantos horizontes y los tenemos tan cerca que la ciencia ficción cercana acabará quedándose anticuada. Y aun así, a casi nadie le interesa.

En Suiza se intenta encontrar el origen de todo, comprendiendo que quizá la propia naturaleza no sea ordenada, sino un caos donde todo acaba encajando. Como ejemplo, hace relativamente poco tiempo, parecía que se había encontrado un nuevo tipo de partícula que no estaba prevista en la teoría actual, que podría llegar a desestructurar órdenes ya pensados. Esto abriría las puertas a una nueva física, cuyas implicaciones podrían ser giros tan potentes como en su momento lo fue la teoría de la relatividad, el electromagnetismo, etc.

Tenemos empresas como Google cuya implicación en la investigación en los campos científicos y sobre todo tecnológicos son brutales: coches autónomos, inteligencia artificial, robótica, programas espaciales, e incluso avances a nivel sanitario que mejorarían y alargarían nuestras vidas.

Alimentos manipulados, ya no solo para ofrecer mayor durabilidad o sabor, sino hechos para personas alérgicas o con problemas de salud como la diabetes. Al fin y al cabo, la insulina es en un porcentaje muy alto hecha en laboratorios, es decir, todos los microorganismos que producen la insulina son transgénicos, auténticas fábricas biológicas diseñadas por el hombre a fin de producir la gran cantidad de medicamentos que se necesitan hoy en día.

Podría enumerar una lista tan grande de todo lo que se está haciendo actualmente que llevaría horas leer. Doy pinceladas en pos del interés, en pos de despertar en las cabezas que lean esto un mínimo de curiosidad por el trabajo de todas aquellas personas que realmente nos salvan y nos hacen avanzar. Porque el trato que generalmente se le da a este campo desde el desconocimiento no hace más que etiquetarlo y mitificarlo, en vez de abrirnos a él con ojos de niño, con esa curiosidad innata que al ser humano le ha llevado a donde está ahora.

¿Qué estamos haciendo, mirándonos al ombligo y prestando atención a cosas que nos hacen la vida más difícil en vez de centrarnos en maravillas que no se distinguen de la magia y nos hacen la vida mejor?

Seamos conscientes de algo tan habitual actualmente como un móvil, ha sido creado porque en su momento alguien dijo “Iremos a la Luna”, seamos conscientes que hay penicilina porque hace casi 90 años un hombre curioseó entre hongos, seamos conscientes y estemos realmente informados, porque en esta sociedad de la información al alcance de un clic la mayor parte de la población no siente el más mínimo apego a la grandiosidad salida de nuestras propias mentes. Como especie, claro.

 

 http://www.nuevodiario.co/2016/09/28/cuando-la-tecnologia-indistinguible-la-magia/

Nosotras, las otras

A veces escuchas cosas que te rechinan tanto los oídos que si ese rechinar fuera físico acabarías sangrando por ellos. Estoy agotada, cansada cada vez que tengo que escuchar aberraciones. Por casualidad puse la radio del coche y tuve que soportar la conversación entre un periodista y un intelectual responsable de cierto festival de cine cuyo nombre no mencionaré. Ambos, ante la sorpresa de un zoólogo o de un antropólogo mirando como un mono es capaz de sacar hormigas con un palito se admiraban de la existencia de un 30 % de películas dirigidas por mujeres en ese festival cuyo nombre prefiero no acordarme.

Y vuelta a caer en lo mismo. Me recuerda a la típica frase que se dice en elecciones: tiene el voto de los estudiantes, las minorías y las mujeres. Como si fuéramos ese porcentaje recóndito de población, esa rareza con la que a veces puedes contar. Todo esto trae marcado un machismo implícito del que siempre nos olvidamos.

No necesito ser un porcentaje más, no necesito un día especial para mí, no necesito que me alaben por ser el 30 % de todo un festival. No necesito nada de eso, tampoco necesito que cuando una mujer logra algo en un campo históricamente masculino se la aplauda como el chimpancé que ha conseguido usar herramientas. Mi género, el femenino, no es un chimpancé que está aprendiendo a usar herramientas. Entiendo las diferencias fisiológicas, entiendo las diferencias hormonales. Simón de Bauvoir, en El primer todo del Segundo sexo, nada más empezar, ya nos habla de esas diferencias y de lo diezmadas que estamos por nuestras hormonas. Y no diré que no, son diferencias obvias entre géneros. También entiendo que en los origines de la humanidad se sobreprotegiera al género femenino en pos de sobre proteger la especie. A estas alturas de la historia, con todo el bagaje que ya llevamos, no tiene coherencia, no estamos en mitad de la selva, no necesitamos ser protegidas por nuestra capacidad engendradora. Eso hace mucho que pasó.

Lo que realmente necesita mi género es dejar de ser una excepción, es la normalidad, el ser tratadas igual, sin más. Llevamos más de un siglo luchando y a estas alturas tenemos que seguir soportando una serie de cosas que no deberíamos soportar. Ganar menos, que siempre se nos justifique por una situación mensual hormonal. Que se nos tilde de inferiores físicamente o incluso emocionalmente. De una lista tan larga de cosas que harían enfurecer al Job más paciente. Basta ya.

Mi basta ya no es solo por la desigualdad, ni por la misoginia ni por el machismo. Mi basta ya no va solo por los hombres, también por las propias mujeres. Va por las religiones que nos intentan domar y aleccionar, y también va por todas esas publicaciones y cultura moderna que nos intentan decir qué y cómo debemos ser.

No voy a decir que ser mujer sea fácil. No lo es. Todas sabemos lo absolutamente “fastidiadas” que pueden ser algunas situaciones. Pero aquí estamos. Uno de nuestros mayores errores es no haber llevado nuestro camino de independencia del hombre hacia la búsqueda de lo que es realmente ser mujer. Nos hemos limitado a adaptarnos al mundo masculino. A ser mujeres que hacían todo lo que debía hacer un hombre para así demostrar que debían ser iguales. Que merezcamos tener el mismo nivel que un hombre, ese nivel de igualdad no significa que además de todas nuestras coacciones y todos nuestros malos usos tengamos que coger los suyos. Señoras, para ser independientes, libres y ser tomadas como personas no necesitas convertirte en un hombre a nivel funcional, no. Tienes que ser una mujer, encontrarte, y no vas a encontrarte en todas esas revistas que te dicen cómo ser.

Estoy cansada, como decía antes, agotada. De la lucha que tenemos que mantener las mujeres por tantos frentes, que nos acabamos olvidando de nosotras mismas en esa amalgama de deber ser. Tienes que estar preparada, tienes que ser competentes, tienes que ser fuerte, no se tiene que notar que ciertas veces te dominan las hormonas, tienes que ser guapa. Tienes que tener X físico, tiene que vestir de X manera. Tienes que hacer las cosas a un ritmo. Tienes que tener un comportamiento sexual que no diga que eres una zorra o algo peor. No voy a discutir sobre las normas que tiene los hombres, ni voy a negar que ellos también estén diezmados. Solo voy a gritar un basta ya a todo un deber ser que no nos ayuda como género. Las mujeres somos mucho más que un 30 % en un festival de cine, somos más que un grupo de población aparentemente minoritario en encuestas políticas, somos más de lo que dicen las revistas, somos mil cosas que nosotras no hemos llegado a entender. Vamos a despojarnos de todos los artificios impuestos, y vamos a buscarnos por fin para dejar de ser y para dejar ese lugar donde parecemos obligadas a estar.

http://www.nuevodiario.co/2016/09/19/nosotras-las-otras/

Horas sin importancia

Las redes sociales, entre ellas YouTube, que aunque no lo sea actúa como tal, nos han enseñado a través de los años el poco valor que le damos a cierta parte de nuestra intimidad. Mostramos nuestro día a día bajo mil filtros y casi dando ejemplo, demostrando a los demás nuestra valía. Sí, enseñamos nuestra vida, nuestra intimidad, pero como si se tratara de un escaparate, donde todo es artificiosamente mono, bonito.

El máximo exponente de esta cierta relación exhibicionista voyerista, son redes basadas en imagen como Instagram, Snapchap o el propio YouTube. Y lo que más me sorprende, sobre todo, es esta última, YouTube, o esa gran ventana a realidades en movimiento. En un mundo totalmente tecnológico y conectado donde los top en visualizaciones los tienen youtubers, de pronto de entre todo esto, entre los trillones de cientos de horas que tiene que haber, aparece un llamémosle movimiento  que se ha mantenido en los últimos años. Debo hacer un inciso, porque hablo de este movimiento desde la perspectiva de mi país, España. Amas de casa de entre 40 y cerca de 60 años mostrando lo más mundano de sus existencias.

No son las reinas de la tecnología, no intentan ser fashion, la mayor parte no se curran un trabajo de edición y acaban tirando de sus hijos, maridos u otros familiares. El patetismo de lo ordinario queda plasmado en secuencias que no cortan donde de pronto desaparecen de pantalla. Estas señoras a lo largo de los años han creado una red que se autoalimenta, que en cierta forma proyecta cómo ellas se interrelacionan con las personas en su realidad: hay cotilleros, se critican las unas a las otras, hay hipocresías, obligación de comentarse forzosamente, hay corillos, todo un submundo que extrapola su comportamiento ordinario a esta especie de red interconectada.

Estos videos tienen miles de visitas, algo totalmente impensable en los comienzos de YouTube, es más, videos de hace 10 años inmensamente más interesantes como pudo ser el robo en el Congreso de la silla del presidente de mi país en aquel entonces, nunca ha alcanzado las visitas que puede tener un video de este tipo de señoras.

Sus videos normalmente, y sin querer ofender, no aportan nada. No son educativos, rara vez son tutoriales, son fragmentos de vida que las hace sentir importantes. En cierta forma famosas. Es curioso como en realidad que se realimente a ella misma, los nuevos canales se subscriben a los antiguos, los antiguos a los nuevos, formando una gran madeja interrelacionada entre sí. Es un ejercicio de ego, pero también es una forma de sustituir soledades, de sentirse acompañada, de sacar un ratito para ellas y su mundo y de al fin sentirse acompañadas aunque sea ante la frialdad de un móvil o una cámara y personas a distancias a veces insalvables.

Esto es el nuevo YouTube, no solamente un hueco donde ver documentales, algún que otro programa, donde ver tutoriales o gente jugando, YouTube se ha convertido en un espacio que rellena soledades porque son personas, voces humanas, más o menos reales, pero son personas de carne y hueso que ayudan a que ciertas soledades sean menos solitarias. En los últimos años hemos visto como YouTube se ha llenado de personas normales que sí, que también de personas artificiales. Pero todo en su conjunto está dando a la luz una nueva forma de hacer y vivir nuestras realidades. Las personas se muestran en “video blogs” comúnmente llamados vblogs. Donde abiertamente y bajo su obvio criterio nos muestran cosas mundanas, vacuas y normales como ir al supermercado o los cuatro días que pueden irse de vacaciones o incluso como limpiar una casa intentando en cierta forma ser ejemplo de los que empiezan a vivir solos.

¿Por qué tenemos esa necesidad de exhibirnos? ¿Cuándo se convirtió en algo no tan extraño enseñar tu existencia cotidiana? Sí, probablemente empezó con la televisión y los realitis. Al fin y al cabo, este tipo de videos no es más que la evolución natural  los realitis show que plagan las cadenas. Así vemos como Gran Hermano, uno de los primeros realitis, se sigue emitiendo en un gran porcentaje de países. Somos unos mirones, será la soledad de la sociedad actual, será cierta necesidad de sentirnos superiores o será simplemente la búsqueda de sentirnos empatizados. Quizá la intimidad sea algo actualmente infravalorada en una sociedad donde no se entienden personas sin un palo selfie o sin redes sociales plagadas de fotos de ellos mismos o de su vida. Nos hemos acostumbrado a mirar pero también nos hemos acostumbrado a enseñar dando cero valor a lo que hacemos cuando nadie nos ve. Porque ese rinconcito que no dejamos que nadie vea no es más que el rincón de nuestros patetismos, nuestra mundanidad, el rincón donde dejamos de ser interesantes para ser una persona que come, caga, se ducha y mea.

http://www.nuevodiario.co/2016/09/10/horas-sin-importancia/

Patio de Recreo. Después del 15 M

A veces a la tercera va la vencida e igual cuando sobrepasemos el año sin gobierno por fin tengamos uno.

España no está preparada para la democracia real. Acostumbrados, desde la Guerra Civil hace 80 años hasta la actualidad pasando por los 40 años de dictadura, a dos fuerzas definidas a nivel intelectual y político enfrentadas. Es decir, derecha e izquierda siempre fueron dos poderes diferenciados. Eso nos llevó a una situación claramente bipartidista.

Tras los resultados de las primeras elecciones  nos encontramos con un mapa en el Congreso bastante diverso. Los dos nuevos partidos habían subido como la espuma y nos ofrecían la posibilidad de democracia real, de debate, de discusión, de oratoria, de algo que no fuera o tú o yo. De algo que no fuera mayorías absolutas. Pero no estábamos preparados, y lo peor no es eso: ellos no estaban preparados. Nuestros representantes políticos, con la resaca del binomio derecha-izquierda, no estuvieron a la altura de unos resultados que nos proponían un tipo de democracia demasiado avanzada.

Explicaré brevemente el mapa. Los dos partidos clásicos perdieron votantes pero continuaron con una gran fracción de diputados (esto se debe sobre todo a la ley electoral que sobrefavorece en representación a los partidos más votados, discriminando a nuevos partidos emergentes), los nuevos partidos no tuvieron el suficiente número de votos como para realizar el cambio que llevaban meses prometiendo.

Todo esto nos sitúa en una especie de patio de recreo donde nuestros políticos empezaron a portarse como niños. Los intereses de los propios partidos en pos de futuras elecciones fue lo que realmente importó. No importó la necesidad que tenía España de un gobierno de cambio, no importó la necesidad de parar a unos partidos tradicionales llenos de corrupción, no importaron todos los daños colaterales de años de políticas que olvidaban a las personas, y sobre todo no importamos todos los que fuimos a votar. Las riñas del colegio más o menos se sucedieron así: tenemos a cuatro niños (véase por favor la metáfora y la ironía con la que se cuenta el cuento) Pablito, de un partido nuevo con aires de cambio y muy muy muy rojo; Pedrito, nueva cara de un partido tradicionalmente de izquierda, ahora más de centro, diezmado por la crisis y ciertos toques de corrupción; Albertito, un nene bueno catalán que se vendió así mismo como el futuro de la política de centro, aunque con unos toques de derecha; y por último tenemos a Marianín, la cabeza visible de la derecha que vivía en su mundo en un partido lleno de corruptos con los que él jamás había coincidido. También hay que tener en cuenta a otros partidos más minoritarios que sacaron más votos de lo normal.

Más para mal que para otra cosa, en España tenemos un personaje que se llama Rey (sí, sí, esto es una democracia con Rey) y dijo: Marianito, tienes que hacer gobierno, has sacado la mayoría de voto y tienes que hacer gobierno. Marianín, con el pasotismo y la ofuscación del que está más interesado en fumarse un puro que en hacer caso, salió huyendo sabiendo que ninguno de los otros niños del recreo querían jugar con él. Entonces el Rey le dijo a Pedrito: Pedrito, Pedrito, eres el segundo con mayoría de votos, te toca hacer gobierno, y Pedrito dijo: chachi, sí señor. Y lo intentó. Entonces empezaron unos tiras y afloja entre Pedrito, Pablito y Albertito para formar un nuevo gobierno, pero entre niños la disputa por el ser el capitán desembocó en que aquel gobierno nunca se formó.

Los españoles fuimos a votar por segunda vez, esta vez Marianito ha intentado formar gobierno con el único apoyo de Albertito, en un ejercicio de conciliación que ha demostrado a sus votantes que es capaz de pasar por cualquier aro. Ahora nos encontramos a la espera de una segunda acción. Y si no, estas navidades las disfrutaremos con unas apasionantes terceras elecciones.

Mientras los niños juegan a ver quién tiene razón y quién tira más de la cuerda o pasa más por el aro muchas cosas de nuestro país se desestabilizan y otras simplemente se mantienen. En esta situación la banca es más una montaña rusa que otra cosa, porque parecemos un país muy inseguro para meter el dinero. O quizás si se sabe. Estamos a esperas de que desde Europa nos vengan nuevas medidas a diezmarnos fiscalmente, y eso traerá un pequeño terremoto económico, quien sabe, quizás otra crisis  ahora que estamos saliendo y “todo va bien”.

Los resultados electorales en ambas elecciones demostraron que lo antiguo mandó, y que lo nuevo asusta. La mayoría no quiere cambio, prefiere ser gobernada por el partido más corrupto, con la sede con más densidad de ladrones por metro cuadrado. El miedo no nos deja mirar hacia otros rumbos, explorar otras orillas, y vivir tiempos más interesantes.  Tiempos interesantes donde el Congreso sea un paritorio de leyes con todo el esfuerzo que se necesita para traer cosas a este mundo. Pero no. Probablemente acabemos en unas terceras lecciones que van a desembocar en que la derecha vuelta a obtener más votos, quizás para que esto acabe, quizá para que se resuelva de una vez. Quizás para que finalmente el miedo a lo nuevo gane. Pero señores, si finalmente gana la derecha y nos vuelven a dar por todos lados, no culpen a los votantes, culpen a todos los políticos de izquierda y centro que no supieron ver lo que realmente es la democracia. Culpen a todos esos adultos que avergonzarían a un niño de recreo.

 

http://www.nuevodiario.co/2016/09/04/patio-recreo-las-elecciones-tras-15-m/